El Gran Premio de Italia volvió a demostrar por qué Monza es el “Templo de la Velocidad”. En una carrera marcada por la estrategia en boxes, el ritmo sostenido y una batalla táctica entre los líderes del campeonato, Max Verstappen se llevó la victoria con autoridad, seguido por los McLaren de Lando Norris y Oscar Piastri, quienes completaron el podio en una jornada de alto voltaje.
Verstappen partió desde la pole, pero en la primera curva tuvo que ceder momentáneamente la posición a Norris para evitar una sanción por cortar pista. Sin embargo, en la vuelta 4, el neerlandés recuperó el liderato con una maniobra limpia aprovechando el DRS. A partir de ahí, comenzó a marcar el ritmo con constancia milimétrica.
La carrera se desarrolló bajo una estrategia de una sola parada, con la mayoría de los pilotos iniciando con neumáticos medios y cambiando a duros entre las vueltas 22 y 38.
Verstappen entró en la vuelta 38, con una parada rápida de 2.5 segundos, saliendo con neumáticos duros y manteniendo la punta sin sobresaltos.
Norris paró en la vuelta 48, pero un error en la colocación de la llanta delantera izquierda alargó su detención a 5.9 segundos, lo que permitió que Piastri, quien había parado una vuelta antes, lo superara momentáneamente.
McLaren aplicó órdenes de equipo y Piastri devolvió la posición a Norris, asegurando el segundo lugar para el británico.
Max Verstappen (Red Bull) – 1:13:24.325
Lando Norris (McLaren) – +19.207 segundos
Oscar Piastri (McLaren) – +21.351 segundos
Verstappen fue imparable, gestionando el ritmo y los neumáticos con maestría. Norris, pese al error en pits, logró mantener el segundo lugar, mientras que Piastri cerró el podio con solidez, aunque con sabor a oportunidad perdida.
Fernando Alonso abandonó en la vuelta 25 por una falla en la suspensión delantera.
Carlos Sainz sufrió un toque con Oliver Bearman en la vuelta 41, lo que lo dejó fuera de los puntos.
Nico Hülkenberg ni siquiera tomó la salida por un problema hidráulico en su Sauber.
La Fórmula 1 regresa el 21 de septiembre con el Gran Premio de Azerbaiyán, en el circuito callejero de Bakú. Un trazado técnico y veloz que podría redefinir el campeonato, especialmente si Verstappen mantiene el impulso y McLaren corrige sus errores estratégicos.
La lucha por el título está más viva que nunca, y cada parada en pits podría ser la diferencia entre la gloria y el desencanto.
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